- Presindente de Extremadura- Con ñ he escrito toda mi vida, y para mi, como para todos los españoles, es posible que no haya sonido más familiar. Tal vez porque él está inscrito en el corazón de España. Es pues esta decimoséptima letra del abecedario, un trazo emblemático del español; y no sólo de este lado del Océano, sino también del otro, donde nuestra lengua se ha enriquecido con giros y vocablos originales y donde la ñ se acomodó tan bien al traslado de una lengua a otra que basta revisar el diccionario para ver que la mayoría de las palabras que empiezan con ñ son de origen americano: ñandú (guaraní), ñangotado (Puerto Rico), ñáñigo (Cuba), ñapa (quechua), ñapango (Colombia), ñaruso (Ecuador), ñato (América meridional), ñire (Arauco), etc. Por ello es que cuando los informáticos declararon que resultaba molesta para los ordenadores, salieron todos las amantes de la lengua, comenzando por Gabriel Garcia Márquez, a romper lanzas por ella. La ñ es en nuestra lengua la enseña de la patria común hispanoamericana. Se repite, que lo dijo recientemente Roa Bastos: «que la lengua es una gran patria», pero la verdad es que la idea viene del siglo XIX, estaba ya en Bolivar, que defendía el español como el precioso legado que la Península había dejado en América. Lo afirmaba y repetía Andrés Bello, ese enorme intelectual de Hispanoamérica que, junto con Nebrija, a siglos de distancia, construyeron los dos grandes pilares referenciales del arte de hablarla y escribirla correctamente. La lengua como patria agrupa cultural y lingüísticamente a todos los hispanoamericanos (aunque como individuos puedan conocer otra: catalán; vasco, gallego... o aymara, náhuatl o mapuche...). Nuestra lengua es, pues, cultura y nuestra cultura es con ñ, y no estamos dispuestos a renunciar a ella aunque moleste a los ordenadores. Con eñe, como su titulación lo aclara, es una revista de cultura hispanoamericana, territorio en que vive esta letra. Es una publicación abierta a todos los que habitan este territorio y a aquellos que, aunque no escriben la tilde, pronuncian, a los que comparten con nosotros esa comunidad más amplia que es la iberoamericana, la tierra de portoñol, como llamó el sociólogo Darcy Ribeiro al maridaje, no siempre sacramentado, del portugués y el español Presentamos ahora el N° 0, dedicado al arte latinoamericano, con ocasión de la Feria Internacional de ARCO 1997. Con eñe se anuncia como una revista que publicará cuatro números al año, editándose simultáneamente en España y en América Latina. Una sección especial «Ventana abierta sobre Iberoamérica», estará destinada a intercambiar y difundir la información cultural de los diversos países que la componen. Su espíritu es análogo al de CEXECI, Centro Extremeño de Estudios y Cooperación iberoamericanos, que creó la Junta de Extremadura para dar cumplimiento a un mandato que le es propio; y que está consagrado en su Estatuto: el de estrechar vínculos con Portugal e Iberoamérica ¿Qué mejor manera de hacerlo que abrir una tribuna para que desde ella se expresen libremente todos los miembros de esa comunidad?
Presentación hecha en el número 0 de la edición en papel. Febrero 1997